Hablar de una obra de arte es también hablar del artista, en tanto sujeto creador, como de la obra; una que se expresa con su propio lenguaje, pero que refleja el ethos del creador en un momento dado.
Toda obra –en este caso, pinturas– deviene en ser la concreción del marco mental del artista; de la realidad que lo condiciona; de sus miedos, anhelos, temores, esperanzas. Más que técnica, es reflejo. Más que trayectoria, es evolución.
Dávalos combina acción con teoría, pasión con disciplina, espontaneidad con rigor. He cruzado camino con él muchas veces. Desde los lejanos tiempos del Pico Duarte en el Colegio Loyola, hasta una reflexión sobre los desafíos de la comunicación política en el siglo XXI, porque Mario es –ante todo– montañista, expedicionario, fotógrafo de viajes y aventurero nato. Aunque a ratos se dedica a la escritura, la publicidad y la comunicación estratégica, todo eso lo hace para intentar escapar de su verdadera vocación, que es la pintura.
